La ilustración no solo consiste en realizar trazos bonitos y armónicos conjugados con una buena composición y juego del color. La ilustración habla, nos enseña y nos transmite la pasión contenida por el artista que hay detrás.

Para nosotros un clarísimo ejemplo de esto que decimos es Ricardo Cavolo. Seguíamos su trabajo desde hacía años y queríamos que por primera vez pisara tierras malagueñas para impartir un workshop de ilustración pero enfocada de forma autobiográfica y al retrato. Como bien nos dijo el: El taller consiste en que cada persona desarrolle un retrato. Puede ser autoretrato, el de un personaje, algo inventado… pero la intención es ir más allá de trabajar un retrato sin más. Se pretende generar toda una historia, la de la persona retratada. Casi como si se tratase de un guión o una biografía, mostrando al espectador la vida del retratado usando la propia geografía del rostro.

Consistía en mirar más allá del lápiz y el papel, había que conformar una simbología a partir del rostro y construir una biografía compleja. El espectador no va a conocer solo un rostro y sus facciones, sino reflejar toda una vida, plasmada en ilustración, perdiéndose en cada rincón del retrato.
El workshop se realizó durante los días 1 y 2 de Mayo. A Ricardo le dio tiempo de disfrutar de los alumnos tan maravillosos que tuvimos y de rincones de Málaga que no podía irse sin conocer. Fue genial, no solo por el disfrute de tenerlo cerca, sino por sus consejos y palabras tan cercanas hacia el alumno y nosotros.
Sin duda un gran artista que dejó huella en Santa Rita y en cada uno de los que pudimos disfrutar de el.